martes, 26 de julio de 2011

Metido en lios.


Estoy atrapado en una tela de araña, indefenso, a merced de una lunática náyade que domina con sus ojos y ...estás perdido...
Estoy luchando contra un gladiador llamado Tiempo y mi arma es un diente de león esparcido en el desierto.
Estoy perdido en un bosque de bizcocho, dulce laberinto infinito del que ni busco la salida.
Estoy perseguido por la locura y yo huyendo con mi patinete... gritando tu nombre... sumergido en escombros... respirando tus labios.

De vuelta a casa.


... otras veces, al salir de la carniceria me sumerjo y parasito entre mis escombros internos, loco placer derivado del embelesado descanso... y no paro: hormigas obreras con las maletas hechas trepando a por azucar muchas de ellas desconsoladas; un engalanado violinista despistado con cara de angustia sin saber con que deleitar envuelto en sudor; a esa misma hora, la mujer barbuda, enamorada del trapecista planea afeitarse para desequilibrar el canasto de los besos y aprovechar el derrame; a veces todo a babor y a veces todo a estribor sigo con mi sonrisa inconsciente y la mente vacia de luz.

De nuevo te has ido de aquí.


De nuevo llega esa gelida sensacion de vacio condenandome a ser estudiante de sombras caducas;
de nuevo me encuentro descalzo en una ciudad de cristales rotos infectados con miedo;
de nuevo en el columpio roto rodeado de mentiras;
de nuevo me agarro en un escurridizo
ojalá que esconde durante unos segundos la oscura actualidad y que luego me abofetea inexorablemente con renovado nervio;
otra vez las risas de los niños se tornan estridentes, puntiagudas, hirientes...;
si...si...si...si... asiente mecanicamente de nuevo el pendulo avisando la llegada del invierno;
de nuevo cruzaste la puerta y de ti sólo la esencia.

Mis pequeñas cosicas.

Tengo en mi casa un grifo mal cerrado con un incesante goteo que mide el tiempo en una nueva unidad; yo lo intento cerrar, lo preto con todas mis fuerzas pero no me deja; sonriente me dice que es para que yo sea consciente de que el tiempo pasa y hay que aprovecharlo saliendo ya de la cama, resignado me defiendo argumentando que tengo sueño y que... "No me gusta que seas tan perezoso..." finalizó el grifo.

Tengo en mi casa una pastilla de jabón que me rehuye, no quiere que me lave con ella, se pone resbaladizo y se me escapa de las manos, enojado me dice que no quiere desgastarse con mis manos porque son incapaces de hacer caricias, resignado le respondo que cada cual es como es y que... "¡ No me gusta que seas tan frío...!" finalizó la pastilla.

Tengo en mi casa una chistera de la que no sale ningún conejo, él, apaciguador, argumenta que yo no sería capaz de cuidarlo y a las 6 semanas se moriría por inanición, resignado le respondo que intentaría cuidarle y que... "No me gusta que seas tan despistado..." finalizó la chistera.

Tengo en mi casa una figura de porcelana de un curioso pingüino que no me habla ni me mira, le intento poner en posición para que me mire a mí o por lo menos a la habitación, pero él enseguida, con sus graciosos andares se da la vuelta y mira furioso cara la pared; desde que lo compré se mostró a disgusto porque decía que me reía de él y me tomaba todo demasiado a broma, le intenté explicar que tenía unos movimientos hilarantes y que... pero creo que lo que pasa es que no le gusta que sea tan irresponsable.

El pato y el sol.


El pato está enamorado del sol, no intentes quitarle eso de la cabeza, no te hará caso...
Saca su cabeza lo máximo posible para estar cerca de él y a veces lo consigue; tontea con las patas e incluso con alguna oca para darle celos, pero sólo piensa en el sol; a veces picotea en el agua el reflejo del sol, pero lo único que consigue es mojarse y agita entonces violentamente la cabeza por la decepción; fantasea con la posibilidad de viajar y así estar mas cerca del sol, porque piensa:
"¿Acaso no estamos cerquísima?".
Hoy el pato no ha ido al lago con la manada, se ha ido solo al monte porque piensa que así sólo le iluminará a él pero hoy solo hay nubes y frío y soledad y lágrimas y fracaso y...
El pato quiere que sea verano y así estar mas tiempo juntos y que desaparezca el hielo del lago y que brote la naturaleza en su versión mas salvaje, y que apeste a clorofila, y que las noches sean mas cortas... quizá lo justo para dormir y al despertarse ya de día...
Piensa siempre en el sol. Todo lo bueno de la vida cree que es por el sol: una leve brisa con fragancia de lavanda es el sol soplándole el cuello ( un desagradable viento es un viento), una refrescante llovizna es el "no me olvido de ti" del sol, ( una copiosa lluvia es una lluvia), los bellos trinos de los pájaros son los ánimos que le da el sol (los graznidos de la urraca son los malditos graznidos de la urraca)...
Y el pato sigue preparando su viaje porque está enamorado del sol, no intentes quitarle eso de la cabeza, no te hará caso...